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  • Noviembre 24, 2021

Ciclo Evoluciona: Arquitectura y Urbanismo. Nuevos hogares y ciudades post Covid-19

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Ciclo Evoluciona: Arquitectura y Urbanismo. Nuevos hogares y ciudades post Covid-19

La experiencia pandémica es y ha sido profundamente dispar en la ciudad. Esta es una afirmación que no sólo es evidente en temas asociados al Covid-19. La situación sanitaria que vivimos actualmente develó, en distintas partes del mundo, algo que venía generándose de manera consistente: la ciudad y las condiciones urbanas y de los hogares tienen una dimensión desigual desde lo social y económico. “A nivel mundial, el coronavirus dejó en evidencia las tremendas brechas de segregación socioespacial en la que vivíamos, no sólo física, sino, también digital”, explicó Pablo Allard en su charla “La ciudad de los nuevos chilenos”, parte del ciclo de charlas gratuitas Evoluciona 2021 organizadas por el Preuniversitario Pedro de Valdivia. 

Tal como ocurrió antes con la Peste Negra, que desencadenó el Renacimiento, o con la posguerra y post-influenza española que gatilló el fenómeno conocido como los “locos años 20”, la crisis generada por la pandemia que estamos atravesando implicará un cambio de paradigma en diversos ámbitos. En lo urbano, Allard anticipa que precipitará cambios que respondan a los flancos que se han ido abriendo, mientras la forma en que concebimos las urbes en el siglo XX se hace cada día más obsoleta.

“La ciudad, el Siglo XX, se organizó separando zonas: barrios industriales, residenciales, comerciales, de servicios, conectados por grandes obras de infraestructura que permitieron que este modelo funcionara pero que, al mismo tiempo, derivaron en una serie de ineficiencias como la dependencia del automóvil-y del transporte en general- y la contaminación ambiental causada por su uso masivo.  Hoy, se empieza a visualizar que la ciudad no tiene que ser tan funcional o fragmentada, sino apuntar a generar ecosistemas urbanos más ricos. Entonces, la ciudad del siglo XXI se empieza a articular en torno a este paradigma”, afirma.

Hacinamiento, poco acceso a viviendas sociales o de bajo costo en sectores centrales de las ciudades, largos trayectos en la movilidad de la clase media baja, son parte de las problemáticas que agudizó esta condición sanitaria y los prolongados confinamientos a los que nos obligó, demostrando que se requiere un análisis más profundo para diseñar la ciudad en la que los chilenos deberán- y querrán- vivir. 

Para el Decano de la Facultad de Arte y Arquitectura de la Universidad del Desarrollo (UDD), cualquier nuevo diseño urbano deberá tener en cuenta cuatro puntos centrales que inciden directamente en la mejora de la calidad de vida de los chilenos:

  1. La lucha contra el cambio climático: Se requerirá de viviendas y diseños que valoren la eficiencia energética en las ciudades porque hoy tienen altos consumos de energía y generan gran porcentaje de las emisiones y contaminación. Las ciudades demostraron – al parar por los confinamientos y bajar todos los índices de contaminación– que son la clave para atajar el calentamiento global. 
  2. Las demandas globales por justicia social: La clase media quiere mantener la escasa seguridad social que ha logrado y teme su empobrecimiento en estas circunstancias. El estallido social ha sido más o menos simultáneo en distintas ciudades del mundo, empujados por la desconexión de las elites con lo que está ocurriendo en la vida real, las nuevas demandas y necesidades emergentes en las clases medias vulnerables (acceso a ciudades más equitativas, a espacios verdes, barrios con servicios para todos, acceso a vivienda) y las evidencias de los efectos de la segregación y desigualdad, que han incidido fuertemente en la sobrevivencia en pandemia. 
  3. La transformación tecnológica: Gracias a las nuevas tecnologías se ha generado una ciudad compartida, se ha configurado una identidad híbrida, en que como nunca antes compartimos medios de transportes personales (bicicletas arrendadas, scooters con minutaje, apps estilo Cabify o Uber), lugares de trabajo (espacios co-work), ya no se necesita ir a comprar, pues se puede apelar a “shoppers” y sistemas de despacho tipo última milla. Esto, que abría una oportunidad para mayor equidad, se paralizó con la pandemia. Lo primero que nos dijo el coronavirus fue “deja de compartir”, quebró Mobike para compartir bicicletas, se cerraron los co-works. Ahora, cuando podemos ir retomando lentamente una “nueva normalidad”, vamos a tener que ver cómo las nuevas tecnologías nos abren nuevos espacios para tener una ciudad compartida para todos y celebrar la vida urbana. 
  4. Una ciudad humana y resiliente: Que no sólo sea una ciudad concebida para lo productivo, sino, justa, preocupada por las personas, de proveer lugares más amables. Durante años le entregamos la ciudad a los autos, a las micros y el foco estaba en la infraestructura, mientras dejábamos a las personas afuera. Hoy hay que volver a recuperar la ciudad para las personas. 

Si bien el Coronavirus nos ha recluido a espacios más íntimos, privados, atravesando un panorama incierto; al mismo tiempo ha puesto en jaque estos modelos. La arquitectura ha podido y puede dar respuesta inmediata a las necesidades colectivas, en las que se pueda compartir, sin riesgos de contagios. Es hora de recuperar las ciudades para las personas, por ejemplo “peatonalizando” zonas, sacando autos de vías para dar espacios de transporte de movilidad activa, o incluso para recuperar espacios gastronómicos al aire libre. 

Además, en el ámbito privado, el diseño de la vivienda tendrá que cambiar nuevamente, para potenciar espacios que, antes de la irrupción del virus no eran indispensables, como por ejemplo, un sector de teletrabajo, que permita más usos para las familias. Para Allard, es importante “Rediseñar los espacios domésticos para tener más espacios como jardines, internet, banda ancha, áreas de teletrabajo integradas en las casas o departamentos”.

 

No obstante, la pregunta principal de la arquitectura y el urbanismo es a largo plazo y de mayor escala ¿Existe un modelo de ciudad resiliente ante pandemias o crisis como la que hemos vivido? Es ahí donde hay mucho camino por recorrer.

Proyecto corazones de barrio

En esta línea, Allard habló en su charla sobre el proyecto Corazones de Barrio. Ésta es una iniciativa que pretende acercar a comunas con poco acceso a servicios, un espacio para albergarlos, que posibilite cubrir estas necesidades, sin tener que movilizarse más allá del barrio. El proyecto está actualmente siendo licitado por el Ministerio de Vivienda y Urbanismo, para su realización en la comuna de Pedro Aguirre Cerda. (http://corporacionciudades.cl/proyectos/corazones-de-barrio/

Esta iniciativa está muy en sintonía con tendencias mundiales como la “ciudad 15 minutos”, un concepto acuñado por el académico colombiano Carlos Moreno, y que la alcaldesa de París, Anne Hidalgo, incorporó en su programa de gobierno. La idea es promover que los barrios estén acondicionados para que se pueda encontrar todo lo que se necesita – servicios, colegio, trabajo, entre otros – a 15 minutos de casa.

Por dónde comenzar a trabajar este nuevo desafío

“El primer desafío es llenar el corazón de cada barrio con servicios, áreas verdes, deportes… para llegar a una ciudad de 15 minutos y no de dos o tres horas como le pasa a muchos chilenos”, explica el arquitecto. Y para lograrlo promueve tres pilares:

  1. Inyectando: Equipamiento en los barrios más desprovistos. 
  2. Regenerando: Comercio local y reactivando distritos.
  3. Integrando: Vivienda en zonas de oportunidad. 

Quienes decidan estudiar arquitectura se enfrentarán a diferentes desafíos y necesidades que están muy presentes en las demandas ciudadanas. De alguna forma, con lo básico cubierto, la pregunta por la calidad surge como una fuerte demanda post-materialista y la crisis por la pandemia y la incertidumbre del cambio climático como factores gatillantes de esta urgencia. Una buena oportunidad para quienes tengan esta vocación. 

 


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